El amor… ese dulce veneno (y otras drogas naturales que te fabrica el cerebro) 🧪❤️
Si el amor te mira cara a cara y, con una sonrisa de esas que desarman, te dice eso de: «estoy aquí…», prepárate. Las reacciones son tan variopintas como los personajes de una novela de suspense. Aunque todas tengan ese componente de felicidad, alegría y unas ganas de vivir que parecen sacadas de un anuncio de tónicos matinales, siempre vienen acompañadas de «invitados» menos populares: miedos, dudas, recelos y ese nudo en el estómago que no sabes si es pasión o que la cena te ha sentado mal. 🤢
Como profesional del Coaching, prefiero diseccionar el asunto desde el principio. El amor es un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona a la que se le desea todo lo bueno. También es esa intensa atracción emocional y sexual con la que deseamos compartir una vida en común. Pero, ojo, que la palabra clave aquí es «sentimiento». Y los sentimientos, si no se gestionan con un poco de cabeza, pueden ser más peligrosos que un mono con dos pistolas. En este artículo nos centraremos en el amor de pareja; los demás tipos los guardamos en el cajón para otro día. 📦
«El amor es una enfermedad mental grave.» — Platón 📜 (Y razón no le faltaba al hombre, viendo el panorama).
Las tres estaciones del tren del amor (y dónde están los descarrilamientos) 🚂
No es lo mismo vivir el amor a los quince años, cuando crees que el mundo se acaba si no te devuelven un mensaje, que cuando te sorprende en la madurez. Sin embargo, hay gente que con canas en las sienes te dice: «estoy tan enamorado y tengo tanta pasión como un adolescente». Esto nos indica que, más que por edades, el amor se divide en etapas. Da igual los años que tengas; si entras en el juego, vas a pasar por estas fases sí o sí:
1. Enamoramiento: El laboratorio químico en erupción ⚗️💥
Esta es la fase 1, y aquí es donde reside el verdadero peligro. No es que seas tonto o que hayas perdido el juicio (bueno, un poco sí), es que tu cerebro se convierte en una sucursal de una farmacéutica clandestina. Según expertos como Jonathan García-Allen, cuando nos enamoramos segregamos un cóctel que ríete tú de la pócima de Panorámix:
- Feniletilamina (PEA): La «molécula del amor». Básicamente, una anfetamina natural. Vas «puesto» de serie. 💊
- Feromonas: Derivadas del DHEA. No solo influyen en la sensualidad, sino que pueden decidir por ti sin que te enteres.
- Oxitocina: La hormona de los abrazos. Crea vínculos tan fuertes que podrías quedarte pegado a la otra persona como un sello a un sobre.
- Dopamina: El neurotransmisor del placer. El mismo que se activa con el juego o las drogas. Quieres repetir, y quieres ya. 🎰
- Noradrenalina: Pura adrenalina. Euforia, taquicardia y manos sudorosas. 💓
- Serotonina: La responsable del bienestar y el optimismo. Todo es de color de rosa, incluso cuando la realidad es gris marengo.
Resumiendo: ¡te conviertes en un drogadicto emocional! En esta fase, tu percepción de la realidad está más alterada que la de un náufrago viendo un oasis. Es muy fácil equivocarse aquí, porque no estás viendo a la persona, estás viendo la proyección que tus hormonas han decidido crear.
2. Amor romántico: El festival de las dudas ❓🤨
Si sobrevives al «subidón» químico de la primera etapa, entras en la fase 2. Aquí el peligro cambia de bando. Ya no es la química, sino la inseguridad. Es la época de los interrogatorios internos:
- ¿Estará ahí cuando las cosas se pongan feas?
- ¿Puedo confiar realmente o me la va a jugar? 🃏
- ¿Me querrá cuando me vea despeinado y de mal humor los lunes?
Si las respuestas no fluyen, aparecen el miedo y la rabia. Aquí es donde muchas parejas saltan por los aires si no hay una comunicación efectiva. Es un reto mayúsculo, pero si se supera, el lazo se vuelve de acero.
«El amor consiste en dos soledades que se protegen, se limitan y se saludan.» — Rainer Maria Rilke 🖋️
El doctorado del sentimiento: El amor maduro 🎓🕊️
La fase 3 es el premio gordo, la consolidación. Es el momento en el que realmente se disfruta de la tranquilidad y la estabilidad. Aquí ya no hay fuegos artificiales cada cinco minutos, pero hay un fuego de chimenea que calienta mucho más y durante más tiempo. Es el doctorado de la ayuda mutua y la comprensión.
Por supuesto, siempre habrá factores externos: el trabajo que te absorbe, las amistades que opinan demasiado o las tentaciones que aparecen en el momento menos oportuno. Pero con respeto y confianza, todo se puede gestionar. En mis cursos online siempre recalco que el amor no es algo que «sucede» y ya está, es algo que se construye con ingeniería diaria.
¿Preparados para abrir la puerta? 🚪🔑
La pregunta del millón es: ¿Estamos preparados para cuando el amor llame? La verdad es que da igual. La vamos a abrir de todos modos, porque somos así de optimistas (o de masoquistas, según el día). Pero, como profesional, te doy un par de consejos para que no te pille sin paraguas:
- Escucha las alarmas: Si algo te chirría, no lo ignores. El amor no debería doler ni generar una ansiedad constante. 🚨
- Habla, por favor: La telepatía no existe (aunque mi mujer a veces crea que sí). Si tienes una duda, comunícala. 🗣️
- Saber decir adiós: Si la otra persona no está dispuesta a luchar por esa comunicación, mejor decir adiós, cerrar la puerta y tirar la llave al fondo del mar.
Hay muchas puertas que abrir en esta vida. No pierdas el tiempo en una que solo te trae corrientes de aire frío. Busca la felicidad, la tuya propia, y si alguien quiere acompañarte en el camino, que sea para sumar, no para restarte energía. Si necesitas una guía más profunda sobre cómo navegar estas aguas, siempre puedes echar un vistazo a mis libros publicados, donde profundizo en estos desajustes del alma.
«Donde hay amor, hay vida.» — Mahatma Gandhi 🇮🇳
Al final del día, el amor es el proyecto más ambicioso que podemos emprender. Solo asegúrate de que, entre tanta hormona y tanto sentimiento, guardes un poco de cordura para no acabar perdido en el bosque de tus propias expectativas. 🥂
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Si este análisis sobre las etapas del amor te ha dejado pensando en cómo afectan las emociones a tu día a día, te invito a leer sobre la otra cara de la moneda en: El amor… ese dulce veneno. Un texto imprescindible para entender por qué a veces nos complicamos tanto la existencia buscando lo que ya tenemos delante. 🌹