¿Vivir o simplemente durar? El arte de no ser un figurante en tu propia vida 🎬

Desde que tenemos uso de razón, nos han vendido una suerte de manual de instrucciones biológico digno de un documental de sobremesa: «Nacer, crecer, reproducirse y morir». No voy a ser yo quien niegue la cruda realidad de la biología; es inevitable, fría y, para qué engañarnos, un poco decepcionante si te quedas solo con eso. Lo que me cuesta procesar, después de tantos años como profesional del Coaching, es por qué el sistema educativo se empeña en saltarse todos los matices que ocurren entre el primer grito y el último suspiro. 🧬

Según esos libros de texto tan asépticos, parece que estamos aquí cumpliendo funciones predeterminadas, como si fuéramos un electrodoméstico con la obsolescencia programada. Pero mi espíritu rebelde —que a veces es más terco que un GPS sin señal— se niega a aceptar una fórmula tan simplista sin añadirle unas cuantas variables que le den sabor al asunto.

La rebelión de las variables: El paso del «crecer» al «VIVIR»

Los seres vivos, sin excepción, no buscamos solo perpetuar la especie (que está muy bien para las estadísticas, pero cansa un poco). Buscamos la felicidad, el amor, las emociones que nos erizan la piel, la compañía que nos hace reír hasta que nos duele el estómago, las aventuras que recordaremos a los ochenta y esa paz mental que a veces parece más difícil de encontrar que las llaves de casa un lunes por la mañana. 🎢

Por eso, me permito la licencia de reeditar el mantra biológico. Vamos a sustituir ese «crecer y reproducirse» por una palabra mucho más potente y cargada de intención: VIVIR. Con mayúsculas. La carrera de la vida no es un carril bici vallado; es un camino que nosotros mismos vamos asfaltando con cada decisión y cada experiencia. Al final, el rastro que dejemos será único y quedará marcado no solo en nuestro árbol genealógico, sino en nuestra propia esencia.

«Vivir es lo más raro de este mundo. La mayor parte de los hombres existen, eso es todo.» — Oscar Wilde

El plan de estudios para la «Matrícula de Honor» en la vida 🎓

Para dejar de ser meros espectadores y aprovechar el viaje al máximo, debemos cursar unas cuantas asignaturas que no suelen entrar en el examen de selectividad. Son conceptos que cualquier experto en formación te diría que son la base de una existencia plena:

  • Disfrutar del presente: Deja de preocuparte por si mañana lloverá o si ayer te equivocaste. El hoy es lo único que tienes, y suele ser bastante caprichoso. ⏳
  • Soltar el lastre del pasado: No permitas que lo que fuiste o lo que te hicieron condicione el mapa de lo que puedes llegar a ser. El espejo retrovisor es pequeño por una razón; el parabrisas es mucho más grande. 🚗
  • Tener sueños realizables: No hablo de castillos en el aire, sino de metas que te hagan saltar de la cama con ganas. La vida sin objetivos es como un partido de fútbol sin porterías: mucho correr para nada.
  • Saber recibir: A veces somos expertos en dar, pero nos volvemos torpes y orgullosos cuando alguien nos ofrece amor, ayuda o comprensión. Aprender a recibir es un acto de humildad necesario. ❤️
  • El arte de perdonar de corazón: El rencor es un veneno que te tomas tú esperando que muera el otro. Perdonar no es olvidar, es decidir que el dolor ya no tiene el mando a distancia de tu vida.
  • La actitud frente al problema: Los problemas son inevitables; el drama es opcional. Enfrentarlos con la actitud correcta es la diferencia entre un bache y un abismo.

El aprendizaje constante como herramienta de navegación

A veces aprobamos estas asignaturas con soltura y otras veces somos incapaces de pasar del precalentamiento. No pasa nada. Todo, absolutamente todo, forma parte del aprendizaje. Constantemente nos llega información sobre cómo actuar, pero solemos estar demasiado ocupados mirando el móvil como para darnos cuenta de las señales del entorno. 📶

Fijarnos en los pequeños detalles, luchar por comprender lo que nos rodea y, sobre todo, conocernos a nosotros mismos es lo que nos permite elegir nuestro propio camino. No somos esclavos de un destino biológico aburrido; somos los guionistas de nuestra propia película, y más nos vale que el guion tenga giros interesantes y algún que otro chiste bueno. 🎭

«La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a ser experimentada.» — Søren Kierkegaard

Si sientes que el camino se ha llenado de maleza y no ves por dónde seguir, o si simplemente quieres asegurarte de que tu biblioteca personal de experiencias crezca con sentido, recuerda que no tienes por qué hacerlo solo. Al final del día, lo que ocurra entre el principio y el final es responsabilidad nuestra, pero contar con las herramientas adecuadas puede convertir una marcha forzada en un paseo triunfal.

¡Fíjate en todo, aprende de todo y, sobre todo, no te olvides de disfrutar de la función! 🍿


También te puede interesar…

Si quieres profundizar en cómo las metas pueden transformar tu realidad, te sugiero leer: «No cambies tu meta, cambia el camino que te lleva a tu meta».